Ares, Dios Griego de la Guerra

Ares, Dios de la Guerra

Ares es uno de los grandes dioses griegos. Caracterizado por ser el dios olímpico de la guerra, aunque era también visto como una figura de la materialización de la fuerza bruta y la violencia, esto significa que cuando se daba la presencia de un tumulto, batallas y confusión, lo asociaban directamente a la presencia de Ares.

Ares, hijo de Zeus y hermano de Atenea

Ares fue el resultado de la unión de Zeus y de Hera, su hermanastra Atenea representaba todo lo contrario a la personalidad de Ares, ya que esta era símbolo de la meditación y la sabiduría en cuestiones de guerra y batallas. Se decía que Zeus no apreciaba del todo a Ares debido a su sed de sangre y violencia; lo mismo con su madre, también lo rechazaba pues no le agradaba mucho esta característica de la personalidad violenta de Ares.

Debido al rechazo de ambos padres, Ares no era muy popular en su época, la figura de este dios sembraba desconfianza y recelo entre los griegos, más aún porque este dios también era asociado a las epidemias y las plagas.

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Culto a Ares

Sólo las ciudades que hicieron de la guerra su modo de vida le rendirían culto a esta divinidad del Olimpo. Se desarrollarían entonces los rituales más dedicados al culto de este dios.

En Esparta, por ejemplo, existe constancia de que se le rendía culto a una estatua dedicada a Ares donde se le representaba encadenado como muestra de que el espíritu de la guerra tenía su residencia en aquella ciudad de forma permanente. En honor a Ares, se realizaban también ciertos sacrificios antes de cada batalla. Las víctimas para este acto, resultaban ser perros de color negro, aunque también se cree que hubo una época en donde se realizarían sacrificios humanos.